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Transcurridos los pasos de Resbina y Dernier Baiser, aliviado de mandatos ajenos, Anatole plantea una reflexión sobre su responsabilidad social como artista. Sintiendo el arte de la mano con la realidad social, y así cuestionando el arte por el arte, la vanidad del artista de plástico, el coqueto trono absurdo; Anatole se brinda a la subversión de los valores morales no ya desde su propia existencia sino poniendo el ojo más allá: en la ciudad, en la gente, en la experiencia general. De esta manera, Anatole, anti-artista, se hace expresión del anti-héroe, de los reyes sin plástico de la calle, guerreros mártires, héroes furiosos; redoblando así su antagonismo frente a un sistema cruel, falso y abusivo, y su posición de choque contra todo tipo de intolerancia e hipocresía. Para este proceso, Anatole busca acentuar la condición de la fotografía como arte-de-cazar, de testigo involucrado, representando en especies de happenings públicos las escenas a retratar. El papel de los personajes pasa a ser entonces puramente actoral y hasta involucrándose con los transeúntes que casualmente se encuentren con las mismas. Una invitación tácita de pura acción, movimiento, testigos con voz. Finalmente, Anatole busca representar la subversión desde un primer estadio, de autoconciencia personal en cada partícipe, para poder dar con un resultado más cierto. Bauiernoss, revolución espiritual, guerrilla mística, ira y amor. _ Para participar de este proyecto, favor de completar el siguiente formulario. Muchas Gracias. |